No se si definirte de una forma real o no. Ya ni la forma importa.
No recuerdo bien cuando te fuiste, cuando fue la última vez que me acuerdo de tu risa y de tu mirada simple y terrible, mas bien diría atroz. (por el cagazo que me da pensarte)
No recuerdo nada porqué no quiero hacerlo, porqué no puedo más seguir así. Está bien, me reconozco, estoy más pelotudo e insensible que nunca. (ya no es novedad que soy imbancable)
El amor toma formas que no podemos dominar, por eso es amor. Si vos fueses una persona de carne y hueso, al menos tendría más armas para enfrentarte. Pero no. Sos tan solo una idea: una nada simple, una idea simple y pura. Nada de nada.
Y ahora no se ni donde estoy parado.
Antes al menos sabía que mi pelotudeo existía y soñaba en darte un nombre. Ahora la nada es lo que me queda.
Me hubiese encantado ser crédulo pero nunca lo fui, ni desde muy chico. Me hubiese encantando creer que los reyes magos existían.
Me hubiese encantado creer en alguien que me haya creado a su imagen y semejanza como para justificar mi soberbia y pendatería de medio pelo.
Me siento solo sin la nada.
Tengo todo por hacer y nada que perder, porqué parto de la nada.
Sin nada: Decir despojado sería demasiado pretensioso, pelotudo y ridículo.
La nada es nada, sin atributos, por eso es nada. Mierda.
Ojalá que aunque sea tenga miedo a la nada. Sería un avance. Me conozco.
Ojalá así sea.
viernes, 27 de mayo de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario