Querido Diario:
No voy a seguir argumentándote que gracias a mi intuición siento que las cosas van sucediendo como las deseaba. No es que sea injusto sentirlo de esa manera.
Simplemente vos sabés que ya no hay justificativo de nada. Me la pasé pelotudeando nadando en mis miserias pelotudas y vos sos fiel testigo.
Ahora vivo momentos de verdad.
No me voy a jactar de nada. La felicidad me vino y la estoy disfrutando de la mejor manera que puedo. Será que me llegó la hora de ser feliz. Llega la hora de sonreir en paz hacia adentro. Saludar a todos los fantasmas del pasado e invitarlos a ocupar su verdadero lugar y dejar de sobredimensionarlos.
Me llegó la hora de ser feliz en serio. Claro que si. No tengo vuelta atrás. Vos sabés bien que lloré como si fuese un acto de conversión cuando supe que este camino nuevo es sin retorno. Solo siento mirar para adelante. Ya viví demasiado en la nada. Tengo que aprender a estar vivo de la mejor forma. Y lo disfruto. Los siento en cada segundo que vivo.
Muy cliché pero para esto no hay otra definición que no sea el Amor, por supuesto. Basta de buscar explicaciones: tengo que entregarme a vivir. Soñar despierto es posible y no se cómo, pero aunque la cabeza me va a mil, no puedo dejar de agradecer toda la felicidad que existe.
Hoy me dijo que no sabía en el fondo que es lo que podía pasar por mi cabeza. Ojalá algún día pueda entender lo feliz que soy por todo. El es el artífice del proyecto. Le debo todo y voy a dar todo en el intento.
No se cómo hacerle entender que por más que parezca que tengo mil pajaritos en la cabeza, solo me hace falta sentirlo en la forma que sea para estar bien. Se que pido mucho, pero el sabe darme todo lo que siempre deseaba. No es que cada vez le pida menos a la vida, sino todo lo contrario. Siento que estoy en un viaje de ida, avanzando, mirando para atrás pero sin la inercia de la nada. Estoy feliz por el viaje que compartimos. Si supieras querido Diario todo lo que significa para mi solo una mirada. Solo con eso se que nada más podrá estar a su altura. No hay límites. El no se da cuenta de lo alto que pone la vara porque cada día que pasa, la sube. Y ahí voy, viajando en este hermoso viaje de ida. Juntitos.
Se que la nada que conocí, por suerte en tiempo pasado, ya no me seduce. Hoy me permito ser en serio. Buscar la felicidad y saber que con solo mirarlo le encuentro el sentido a todo lo que hago.
Cagame a pedos que cada día que pasa me estoy volviendo más soberbio y pretencioso. Me hago cargo. Estoy en el baile y siento que es el lugar donde siempre soñe estar. Tengo la insolencia de hermano menor a flor de piel. Orgulloso del Amor. No me importa ser irreverente.
Solo siento el Viaje de Ida. Tengo el mejor compañero de ruta. Mi intuición le da paso a la realidad.
Y si, soy feliz.
Gracias.
miércoles, 3 de diciembre de 2014
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