Definitivamente ni la idea de un dios, de un porvenir, de un destino o de una casualidad me seducen para ver el camino que voy tomando en todo.
Las cosas van y vienen y sigo colgado de este espectro, pensando aún que tengo algo de control sobre lo que es en si mi todo.
Nada más alejado de la realidad. Estoy en bolas.
Hay momentos en los cuales siento que me cuesta dejarme llevar por el Devenir y disfrutar todo lo hermoso que puedo descubrir, en cualquier ámbito de mi vida. Vivir sin condiciones y poder ver que más allá de mis narices, no hay nada. Y que lindo que sentiría.
No me tiene que preocupar tanto la forma en la cual se desenvuelve todo este Devenir. Después de todo no tengo control de nada, por más que finja que no me importe.
Me quiero dejar llevar un poco más, sin ansiedad. Y que ese poco más sea el resto de toda esta eternidad.
No me asusta que me cambien las reglas del juego, porqué por más que lo intente, no voy a poder cambiar mi percepción de la realidad. Si es que esta existe, aunque sea dentro mio.
Ojalá el Devenir me ayude a encontrarle un sentido a todo lo que me rodea.
Sabés Hermano Mayor que tu salud me hace pensar en la inmediatez y sentido de todo. No por vos ni tus miedos, sino por los mios que son muchos por suerte y me mantienen vivo y alerta. No se cómo se solucionará este tema pero me voy a dejar llevar y espero arrastrarte en esa corriente.
Pero no tengo la más puta idea de cómo hacerlo. Me tendré que dejar llevar.
Dame fuerzas de donde sea, aunque sea esta vez.
miércoles, 20 de abril de 2011
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