Perdoname mi querido Diario. Perdoname.
No es que haya sido ingrato con vos.
Sabés muy bien que siente estamos juntos en los momentos tristes que vivimos juntos.
Pero ahora vuelvo de otra forma. Quedate tranquilo. Los fantasmas están, pero cada uno donde tiene que estar. Ahora me tenés a nuevo. Como siempre quise estar: Feliz.
Vos sabés muy bien que solo necesitaba ver Luz. Sentirla y a partir de ahí proyectar un mundo.
Vos sabés muy bien todo lo que añoro, todo lo que deseo.
Cómo explicarte que con solo escuchar su voz, el mundo se para o hace lo que quiera, que ni cuenta me doy.
Solo necesito escuchar su vos. Y si, cuando lo escucho me cago encima. Perdoname. No me excuso porqué vos me conocés muy bien e intuías que cuando me pasara, iba a reaccionar como lo estoy haciendo.
Estoy volando y soñando y sonriendo.
Feliz.
No tengo la más puta idea de lo que va a deparar el destino con el bendito río de plata marrón en el medio pero ya se buscará la forma de resolverlo.
Lo único que me importa, y vos lo sabés muy bien, es tocar el cielo con las manos de la forma en la que lo estoy haciendo.
Me hago el superado al permitirme metejonearme a través de granitos de arena. Pero gracias a EL, cada granito de arena es más grande que el asteroide de Yucatán que terminó con los dinosaurios.
No me preguntes cómo, pero me da mucha paz. No tengo idea cómo lo hace. Quizás sea una de sus tantas virtudes. Si me pedís que te enumeré cien, te digo mil. No me canso.
Estoy en paz, tranquilo y feliz.
martes, 9 de septiembre de 2014
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
