miércoles, 27 de abril de 2011

Memorias de viaje (a casa)

Estoy ya arriba del Chevallier esperando para salir lo antes posible.

El viaje a casa siempre se torna muy lento y todo se demora sin excusas válidas. Casi tan arbitrario como en la vida real.

De todo lo que llevo espero dejar casi todo allá. Me gusta desprenderme de las cosas que solo se disfrutan al compartir como los libros, chocolates, vinos y todo lo que sienta bien como para no dejarlo ir solo.

Por eso mis prejuicios pelotudos sobre cualquier cosa se duermen cuando viajo. Puedo disfrutar todo sin juzgar la vida con mi varita mágica de autosuficiencia que tan poco bien me hace.

Y lo mas triste de todo es lo poco que aporta a mi seguridad. No hay caso, por más boludamente independiente que me sienta, no puedo dejar de sentir todo lo que siento.

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