No se porqué me llamaste. No me gustó ni me hizo bien. Por cómo estás manejando las cosas se que te veré de nuevo aunque no estoy convencido de eso.
No se para que mierda va a servir. Vos lo sabés: me falta un proyecto, ganas, huevos, iniciativa y todo lo que se te ocurra.
Ahora nada tiene sentido y lo peor es que nunca nada tuvo sentido y siempre estuve consciente de eso. Solo me cuesta asumirlo.
Me hubiera encantado cagarme en los pantalones al escuchar tu voz por sorpresa. Pero no pude. Que mierda, lo único que supe tener y no lo tengo, mi fe.
Siempre supe que era lo único que me mantenía en pie más allá de todo lo que pase. Lástima que no supe que tenía su fin. Lástima que la fe tiene fin.
¿Porqué no explota todo de una puta vez? A quién puede convencer toda esta farsa. ¿Qué es lo que esperan?
Porqué no explota todo. Estoy simplemente harto.
Soy nada. Siento nada, no me importa nada y todo se puede ir al carajo y lo más triste es que ni me importa.
Estoy en un lugar esperando a que termine esa etapa para pasar a la siguiente solo para que en esa segunda etapa lo único que haga es desear que termine lo antes posible y pase el puto agobio y pasar a otra etapa.
Así siempre sin pausa y sin un cambio, de nada.
Dónde encontrar el sentido a las cosas.
No engaño a nadie. Soy nada y no busco nada. Ojalá fuera la nada.
miércoles, 2 de junio de 2010
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