Espero que para ese entonces la realidad no me haya pasado por encima y tenga que vivir a reacción de todo lo que pasa.
¡No puede ser, que mierda!
¿ Soy hermano menor o no? ¿Dónde está mi altanería soreta e infantil? ¿Dónde carajos está?
Tengo que afrontar todas las adversidades que se me presenten: laburo en caída libre, piedras a granel en los dos riñores, guita que nunca alcanza, etc. (que superado soy, a veces me admiro, me siento escalando el Everest)
Después de todo, ningún planteo que se me presenta está fuera de lo común.
¿Al final, dónde está mi impronta soberbia de Hermano Menor?
Qué se hizo de mi onmipotencia, de mi sabiduria, de mi autocomplacencia, de mi pelotudez asfixiante, de mi nada.
No puedo ser tan pelotudo.

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